Desarrollo cognitivo-social

Evaluación del desarrollo cognitivo-social y del aprendizaje relacional.

Se lleva a cabo una valoración exhaustiva del perfil cognitivo-social del niño en su contexto. Se evalúa el desarrollo de componentes cognitivos determinantes del aprendizaje social como son: la coherencia central (habilita para captar lo esencial, relevante de un mensaje), la teoría de la mente (saber que mi punto de vista es diferente del de los otros) y las funciones ejecutivas (habilidad para procesar y responder simultáneamente a varios estímulos, planificación, organización, flexibilidad…) además de los perfiles intelectual y del lenguaje. Respecto al contexto, se valoran cuáles son las necesidades individuales a nivel de desarrollo social y cuáles son las principales preocupaciones y prioridades de la familia. Los recursos utilizados son pruebas estandarizadas formales, entrevistas, cuestionarios de recogida información, protocolos de exploración y protocolos de observación informales.

Competencia social y emocional

Formación en competencia social y emocional.

Siguiendo la filosofía del modelo “Social Thinking”, se empieza trabajando las raíces del aprendizaje social. La enseñanza se centra en el desarrollo de habilidades necesarias para formar parte de un grupo (social o académico) como son: usar el lenguaje para pedir ayuda o información; recibir e integrar la información que se recibe; realizar interpretaciones literales y figurativas; entender las emociones, pensamientos, experiencias, motivos, intenciones… de uno mismo y de los otros; relacionar partes de información con el concepto o idea general para que ésta prevalezca, etc etc . La metodología utilizada se basa en propuestas de autores como Michelle Garcia Winner, B. Prizant y colaboradores, Tony Atwood y Carol Gray, entre otras.

Apoyo a la familia

Apoyo a la familia:

la implicación con la familia es continua a lo largo de todo el proceso. Se le proporciona información, recursos, estrategias de afrontamiento, apoyo emocional… , con el objetivo de “empoderarle”, es decir, capacitarle para funcionar con eficacia en su entorno. Todo ello atendiendo a indicadores de calidad de vida familiar como son: bienestar emocional, interacción familiar, salud, organización y habilidades parentales, acomodación de la familia, inclusión y participación social.

Entornos cotidianos

Información a los responsables de los entornos cotidianos

(escolar, deportivo, ocio y tiempo libre, etc). Se acerca la información a los entornos en los que se mueven los niños/adolescentes con los que se interviene, para dar a conocer las características y necesidades que presentan, las adaptaciones y apoyos que precisan, los recursos y estrategias necesarias para lograr su inclusión social y su participación plena en la comunidad.